
Lale Akoner, la analista Global de Mercados de etoro, toma el pulso en su análisis semanal a los mercados a la temporada de resultados y los bancos son los primeros en tomar la palabra. Los analistas esperan que los beneficios del S&P 500 crezcan alrededor de un 30 % interanual. Es un listón elevado para el mercado. Para los bancos, la pregunta resulta más incómoda: si se supone que los tipos de interés más altos les benefician, ¿por qué han caído sus acciones?
Resultados bancarios: acciones más baratas, preguntas más costosas
La respuesta es que los tipos tienen varios efectos a la vez. Pueden aumentar los ingresos que obtienen los bancos por sus préstamos, pero también encarecer los depósitos, reducir el valor de los bonos que ya poseen y, con el tiempo, complicar la situación de los prestatarios. Los resultados del tercer trimestre ofrecerán a los inversores la primera oportunidad de examinar de cerca cómo se traduce esta aritmética en las cuentas.
La prueba de la negociación
La actividad de negociación fue excepcionalmente intensa en el segundo trimestre, lo que dificulta la comparación con el siguiente. La dirección de JPMorgan espera un fuerte crecimiento interanual de los ingresos por negociación y de las comisiones de banca de inversión. Bank of America prevé una actividad de negociación prácticamente estable y una caída de las comisiones por operaciones corporativas. Goldman Sachs ha señalado una intensa negociación de acciones, una menor actividad en renta fija y unos costes más elevados.
Existe margen para las sorpresas. La volatilidad de los mercados en septiembre podría haber generado más operaciones de clientes de las previstas inicialmente. Esa misma incertidumbre podría haber llevado a las empresas a aplazar colocaciones de acciones u otras operaciones. Por tanto, los bancos podrían presentar mesas de negociación muy activas y, al mismo tiempo, ingresos decepcionantes por operaciones corporativas.
Clave para la inversión: junto a los ingresos por negociación, conviene observar los gastos. Un banco obtiene poco beneficio de un repunte de actividad si los ingresos adicionales se diluyen en remuneraciones y costes tecnológicos. También habrá que escuchar si las operaciones previstas llegan realmente a cerrarse. Una cartera abundante de operaciones pendientes no remunera al accionista hasta que se convierte en ingresos.
La trampa de los tipos de interés
Cuando suben los tipos, algunos préstamos comienzan a generar mayores ingresos casi de inmediato. Los depositantes pueden tardar más en exigir una mejor remuneración por sus ahorros. Ese desfase puede elevar los beneficios bancarios, pero no cabe dar por hecho que se mantendrá indefinidamente.
Esta es la prueba fundamental para los bancos regionales. Los analistas esperan este trimestre un crecimiento moderado del crédito, una ligera ampliación de los márgenes de intereses y una calidad crediticia generalmente estable. El riesgo es que los bancos deban pagar más para retener depósitos a medida que los tipos sigan subiendo.
Conceder más préstamos parece alentador; hacerlo con depósitos caros puede resultar bastante menos rentable.
Clave para la inversión: vigilar el margen de intereses neto, es decir, la diferencia entre los intereses percibidos y los costes de financiación. Si aumenta el crédito mientras ese margen se estrecha, el crecimiento anunciado resulta menos impresionante. Un banco que incrementa sus préstamos y mantiene estable su margen ofrece una señal más sólida que otro que presume de expansión crediticia mientras ve deteriorarse su rentabilidad.
La trampa de los bonos
Las rentabilidades más altas también reducen el valor de mercado de los bonos antiguos, que pagan intereses inferiores. Los bancos pueden tener intención de conservarlos hasta su vencimiento, por lo que una pérdida contable no equivale automáticamente a una pérdida de efectivo ni constituye por sí sola una señal de crisis. Sin embargo, puede lastrar el capital atribuible a los accionistas y reducir la disposición de la dirección a recomprar acciones.
De ahí surge una pregunta útil para los inversores: una vez considerado el beneficio sobre los ingresos por intereses y el impacto negativo sobre el valor de los bonos, ¿cuánto capital puede devolver el banco a sus accionistas?
El examen del crédito
El crédito podría ser la prueba que tarde más en manifestarse. Los mayores costes de financiación pueden terminar presionando a hogares y empresas, aunque inicialmente favorezcan los ingresos de la banca. Por ahora, los analistas esperan que las pérdidas se mantengan en general estables. Conviene prestar más atención a los impagos y a los comentarios de los directivos sobre los prestatarios que a una pequeña variación aislada de las provisiones.
Clave para la inversión: las caídas de las acciones bancarias pueden ofrecer oportunidades, pero el sector no es automáticamente barato: una estimación sitúa todavía las valoraciones de los grandes bancos, en relación con su valor contable tangible, por encima de su media histórica. Esta semana habrá que buscar entidades capaces de aumentar sus ingresos por intereses sin transferir toda esa mejora a los depositantes, contener las pérdidas crediticias y preservar capital suficiente para remunerar al accionista.
Un banco puede superar las previsiones de beneficios y suspender esas pruebas. También puede presentar un trimestre poco llamativo y, aun así, ofrecer argumentos más sólidos para los próximos años. Para los inversores, las perspectivas de la dirección sobre márgenes, costes y crédito importarán más que una sorpresa positiva en el beneficio publicado. Esos detalles permitirán valorar si los resultados del trimestre son sostenibles.
Cinco semanas consecutivas de pérdidas: ¿están listas las acciones bancarias para recuperarse?
El ETF SPDR S&P Bank (KBE) cotiza actualmente a 63,10 dólares, alrededor de un 12 % por debajo de su máximo histórico de agosto, de 71,90 dólares. Además, acumula su quinta caída semanal consecutiva y ha descendido por debajo de su media móvil de 50 semanas, situada en 63,70 dólares.
Se produjeron descensos similares en marzo de 2026 y en octubre y noviembre de 2025. En aquellas ocasiones, el ETF recuperó rápidamente esa importante media móvil. Si volviera a suceder, podría atraer compradores e impulsar una recuperación hacia los máximos históricos.
La tendencia alcista a largo plazo sigue intacta por ahora. Solo una ruptura por debajo del mínimo de 56,80 dólares la debilitaría. Por tanto, una caída adicional a corto plazo no supondría automáticamente el final de la tendencia alcista de fondo.
A corto plazo, sin embargo, los bajistas mantienen el control. Los resultados bancarios de esta semana mostrarán si la situación cambia tras esta prolongada racha de pérdidas.
Meses de movimiento lateral: ¿está ASML preparada para la próxima ruptura alcista?
El debate sobre una posible burbuja de la inteligencia artificial se ha convertido este otoño en una de las principales cuestiones de los mercados financieros mundiales. Los escépticos advierten del enorme coste de las inversiones y del riesgo de una corrección. Al mismo tiempo, los fundamentales de los fabricantes de chips y las empresas tecnológicas siguen apuntando a un fuerte crecimiento.
ASML ofrecerá el miércoles la próxima gran prueba para la narrativa de la IA. Los inversores se han mostrado más prudentes antes de los resultados. La acción perdió casi un 5 % la semana pasada, hasta los 1.780 euros.
La tendencia alcista a largo plazo permanece intacta. La cotización se encuentra solo un 11 % por debajo de su máximo histórico. Al mismo tiempo, se mueve lateralmente en niveles elevados desde junio. Desde el punto de vista técnico, una ruptura al alza sigue siendo el escenario más probable, aunque los resultados y las perspectivas tendrán que respaldarla.
El mínimo de 1.578 euros constituye un soporte importante que ha resistido en varias ocasiones a medio plazo. Si aumenta la presión vendedora, será decisiva la reacción del mercado en ese nivel. Al alza, los compradores se han visto frenados repetidamente cerca del máximo de 1.873 euros.
La tensión antes de los resultados aumenta claramente. ASML necesita un catalizador decisivo para abandonar su trayectoria lateral e iniciar su próximo movimiento.
Bitcoin se aproxima a su primer soporte clave
Bitcoin cotiza cerca de los 83.000 dólares, con una mejora de la estructura interna del mercado, aunque la demanda todavía no logra consolidar el impulso. La menor presión vendedora, la reducción del apalancamiento y la acumulación por parte de grandes tenedores contrastan con unos flujos institucionales débiles y un entorno macroeconómico cada vez más complicado.
El aumento de las rentabilidades de los bonos, la fortaleza del dólar y la subida del petróleo están endureciendo las condiciones financieras y presionando a bitcoin, pese al crecimiento de la oferta monetaria. La publicación del IPC estadounidense el 14 de octubre será clave: una inflación persistente podría reforzar las expectativas de nuevas subidas de tipos de la Fed y penalizar los activos de riesgo.
Los ETF reflejan claramente la pérdida de impulso. Bitcoin ha registrado salidas netas de 679 millones de dólares durante la semana y ethereum, otras salidas de 542 millones, encadenando nueve sesiones consecutivas con flujos negativos.
El análisis de los datos de la cadena de bloques ofrece un contrapunto más positivo.
Las grandes direcciones han acumulado más de 85.000 BTC en tres semanas, mientras que el interés abierto en futuros perpetuos ha descendido de 69.000 a 65.000 millones de dólares tras liquidaciones por aproximadamente 1.120 millones. Más del 70 % de la oferta sigue registrando ganancias y se está moderando la presión vendedora de los mineros.
Sin embargo, la liquidez de las stablecoins, situada en torno a 306.000 millones de dólares, ha retrocedido un 0,3 % durante la semana, señal de que no está entrando nuevo capital en el mercado de criptoactivos.
Para las próximas semanas, vigilaría tres niveles clave:
• 80.000–81.000 dólares: soporte inmediato. Una ruptura sostenida por debajo abriría el riesgo de una caída hacia 77.200 dólares y, posteriormente, hacia 74.000–75.000 dólares.
• 85.500–86.500 dólares: resistencia principal. Recuperar esta zona con volumen al contado y entradas en ETF sería la primera señal de fortaleza.
• 90.000–92.000 dólares: siguiente zona objetivo al alza si se confirma la ruptura.
Ethereum, que cotiza cerca de los 2.500 dólares, sigue mostrando una estructura más débil. Necesita recuperar los 2.550–2.600 dólares para mejorar sus perspectivas técnicas, mientras que los 2.344 dólares siguen siendo un soporte importante.
El escenario central continúa siendo una consolidación de bitcoin entre 80.000 y 86.500 dólares, que sigue favoreciendo mantener la exposición sin apalancamiento, con compras selectivas y escalonadas cerca de los soportes, evitando aumentar el riesgo antes de la publicación del IPC.
La clave no es que los vendedores hayan perdido fuerza, sino que regrese la demanda. Hasta que el precio, los flujos hacia ETF y la liquidez mejoren al mismo tiempo, es prematuro hablar de una nueva tendencia alcista.
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