“La cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor” (W.Churchil)

Una frase muy inspiradora en estos momentos que nos está tocando vivir a todo el planeta. Una sentencia de esperanza que nos hace mirar a nuestro interior, y es que tenemos recursos para sobreponernos a la adversidad, lo llamamos RESILIENCIA.

La resiliencia, nuestra capacidad y forma de respuesta ante situaciones que nos dañan, que nos hunden, ante desgracias o traumas, en definitiva, ante cualquier golpe del destino o eventos imprevistos, como el que estamos viviendo, se convierte en un ancla al que aferrarse. Hay que potenciarla, no solo para reponernos sino también para estar preparados para las nuevas adaptaciones a las que nos enfrentaremos.

Echaremos mano de esta herramienta emocional para esa recuperación del alma ante pérdidas, e imprescindible también para enfrentarnos al trabajo habitual con la mayor de las fuerzas, conscientes de que, para muchos, habrá supuesto la pérdida de su puesto de trabajo, para otros porque requerirá readaptación y otras veces porque habremos de reinventarnos; todos nos vamos a convertir, en una u otra medida, en emprendedores.

No obstante, aun en el peor de los escenarios, siempre hay otras oportunidades, y verlas va a depender mucho de nuestro nivel de resiliencia.

¿Cómo podemos potenciar nuestra resiliencia?

Gestión emocional correcta, practiquemos la autoobservación, no nos sintamos culpables por lo que sintamos y aceptemos estos sentimientos. Una vez identificados, podremos empezar la tarea de cambiarlos, los negativos que nos dañen en positivos que sumen.

Compartamos, busquemos intercambiar con otros sentimientos y experiencias, disminuirá el estrés y aumentará nuestra esperanza.

Cuidémonos, no desatendamos nuestras necesidades y cuidados básicos, prioricemos.

Ayuda. Pedirla y ofrecerla es sano, seamos humildes, compartir aleja los miedos.

Autoconfianza, potenciada desde un equilibrio interior (salud emocional, física y mental).

Aceptación. Los hechos no podemos cambiarlos pero si la forma en que los vivimos, todos tenemos “libertad interior de elegir” (V.Frankl).

Objetivo: Diseñar un plan de acción evaluada la situación y con perspectiva realista, fijar objetivos.

La capacidad resiliente se puede entrenar y mejorar, su objetivo es facilitar la adaptación a nuevas situaciones y favorecer un camino a la recuperación. Todo de la manera más sana y efectiva, sacando lo mejor de uno mismo ante nuevos retos, como consecuencia de situaciones desfavorables y desequilibrantes.

Todos somos emprendedores y aunque ese camino conlleva ilusión y miedo, la clave es que las dosis de ilusión sean más fuertes que el temor, al mismo tiempo, sin perder el sentido de lo real. Aprovechar los vientos desfavorables es el camino a las oportunidades, a lo inédito, al crecimiento, y aun en el menos exitoso de los escenarios, al aprendizaje. REINVÉNTATE para seguir avanzando. Todos somos cometas.

Autora Josefina Sánchez Nasarre

Profesora IEIC. Relaciones Institucionales y Protocolo CRIPTORO

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