El miedo y la ansiedad parece que son las emociones que más tenemos presente en nuestra realidad hoy, aquí y ahora.

La inseguridad y la inestabilidad a nivel global ya las vivíamos antes de la pandemia, pero ahora explotan como un volcán que tras una etapa durmiente comienza su erupción.

Es clarísimo y más que urgente cuidarnos; no solo lavándonos las manos, usando mascarilla, alimentándonos bien y llenando nuestro stock de vitamina C.

El universo, o Dios, o el nombre que prefieras darle, nos reclama “atención”, y concretamente en este momento una “¡ATENCION PLENA!”

Sea en la lengua que sea, o en el rincón del mundo en que te encuentres, estamos llamados como seres humanos a cultivar valores intrínsecos, como el autocuidado, la compasión, la solidaridad, y tantos otros que sin darnos cuenta hemos ido reemplazando poco a poco por otras alternativas menos espirituales, que tienen más que ver con lo que tenemos o queremos tener, que con lo que somos o queremos ser.

Dicho sea, sin juzgar, creo que ahora más que nunca, es nuestro deber con nosotros mismos y con todo el mundo recuperar dichos valores.

La meditación, el silencio y la respiración consciente, prácticas habituales de los monjes tibetanos, ya no son hábitos milenarios que se quedan al otro lado del mundo. El mundo ahora se une como un todo, incluso en eso.

Gracias a esa globalización, compartimos de forma clara e inmediata todos los valiosos conocimientos que tienen su origen en las partes más diversas del mundo. Nos llegan a través de diversos canales de comunicación y en diferentes formatos, lo que hace que cualquier persona pueda tener acceso a estas maravillosas enseñanzas, que nos van a proporcionar un conocimiento espiritual profundo sobre nuestra naturaleza humana, y nos ayudarán, sin duda, a integrarnos en la comunidad y el entorno que nos rodea, para que podamos convertirnos en la llama que alumbra el camino de otras personas que necesitan una guía para no perder la esperanza y convertirse en individuos fuertes de mente, y por tanto en las nuevas antorchas que iluminarán el camino de los otros.

Los cambios que necesitamos para crecer como seres humanos, casi nunca vienen de fuentes externas. La verdadera revolución proviene de la convicción y las acciones que nacen en lo más profundo de nuestro corazón.

Vamos a empezar a abrir nuestras mentes y el corazón a alternativas que nos lleven a explorar y cultivar valores que estaban durmientes, y dejar que este tesoro de amor, humanidad y esperanza que todos nosotros, seres humanos, tenemos en nuestro interior, también pueda explotar con la misma fuerza del volcán.

Aquí en Criptoro, dentro de nuestro Instituto de Empresa e Innovación Criptoro (IEIC), además de la variedad de cursos de formación y crecimiento personal, damos prioridad al ser humano, y por eso próximamente te ofreceremos un curso donde tendrás la oportunidad de ejercitar tu mente y con la práctica y experiencia vas a tener instrumentos que te ayudarán a cultivar otra mirada, con una nueva perspectiva, y transformar las adversidades de hoy, de tu vida familiar o profesional, en oportunidades de crecimiento desde tu interior hacia tu entorno.

M.Rita Cabassa – Guimarães

MBSR Teacher Certification Program

Profesora y colaboradora del IEIC (Instituto de Empresa e Innovación Criptoro)

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