Lale Akoner, analista de mercados globales de la plataforma de inversión en multiactivos eToro, sobre las claves que pueden marcar la evolución del oro y cómo interpretar sus últimos movimientos, en un momento en el que el metal se mantiene en niveles elevados pese a que las rentabilidades de la deuda estadounidense a largo plazo continúan altas
“El detonante inmediato de los últimos movimientos del oro ha sido la decisión del Tesoro de Estados Unidos de ampliar las recompras de bonos del Estado a largo plazo. Estas recompras retiran del mercado parte de la deuda más antigua, lo que puede mejorar la liquidez y reducir el volumen de deuda a largo plazo que los inversores tienen que absorber.
Sin embargo, los costes de financiación a largo plazo siguen siendo elevados. La rentabilidad del Treasury a 10 años se sitúa cerca del 4,75%, mientras que la del bono a 30 años supera el 5,25%, pese a los esfuerzos por reducirlas. Por ahora, los mercados en general no muestran señales significativas de tensión financiera, pero las elevadas rentabilidades de los bonos y la subida de los precios de la energía siguen siendo factores de riesgo.
El oro suele beneficiarse cuando caen las rentabilidades de los bonos y el dólar. El metal no genera intereses, por lo que se vuelve relativamente más atractivo cuando disminuyen los rendimientos de la deuda pública. Un dólar más débil también abarata el oro para los compradores que operan con otras divisas.
Cuando el precio del oro sube pese a que las rentabilidades a largo plazo se mantengan elevadas, lo que sugiere es que la trayectoria está cada vez más impulsada por la debilidad del dólar y por la preocupación en torno a la política fiscal estadounidense, y no únicamente por los tipos de interés. Por eso, la señal que conviene vigilar es si el oro mantiene su fortaleza cuando aumentan las rentabilidades a largo plazo. Si continúa mostrando fortaleza, indicaría que los inversores se están cubriendo frente a una pérdida de confianza más amplia en la política económica estadounidense.
La cuestión de la credibilidad
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, está tratando de modificar la estructura de financiación de Estados Unidos mediante una mayor emisión de letras a corto plazo y la recompra de algunos bonos a más largo plazo. Esto podría aplanar la curva de tipos y reducir los costes de financiación a largo plazo, pero no disminuye el déficit ni la carga total de deuda del Gobierno.
Si los inversores interpretan las recompras como un intento de contener las rentabilidades sin un plan creíble para controlar el endeudamiento, la confianza en los bonos estadounidenses y en el dólar podría debilitarse. En ese escenario, el oro podría resultar más atractivo como reserva de valor alternativa.
La credibilidad de la Reserva Federal también está ganando protagonismo. Los mercados necesitan confiar en que la Fed seguirá combatiendo la inflación, incluso si unos tipos de interés más elevados incrementan los costes de financiación del Gobierno. Cualquier señal de que la política monetaria está siendo condicionada por las presiones fiscales podría proporcionar un nuevo impulso al oro.
Qué significa para las carteras
El oro puede aportar diversificación cuando los inversores están preocupados por la inflación, la debilidad del dólar o la deuda pública. La reanudación de las entradas de capital en ETF respaldados por oro sugiere que la demanda de los inversores está regresando después de varios meses de salidas.
Desde el punto de vista de la asignación de activos, el oro se entiende mejor como una cobertura que como una fuente de rentas. Los ETF de oro ofrecen exposición directa, mientras que las acciones de compañías mineras pueden registrar movimientos más pronunciados, pero también conllevan riesgos específicos de cada empresa y del mercado bursátil”.

























